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jueves, 9 de diciembre de 2010

símil

"Muchos se quejaban de que los sabios se expresaban siempre mediante símiles, inservibles para la vida cotidiana, que es la única que tenemos. Cuando el sabio dice: «Ve al otro lado», no quiere decir que tenga uno que cambiar de acera, lo cual, al fin y al cabo, se podría conseguir si el resultado valiera la pena, sino que se refiere a no se sabe qué legendario otro lado, algo que no conocemos, que él mismo no puede precisar y que, por lo tanto, no puede sernos de mucha utilidad. Todos esos símiles solo quieren decir, en realidad, que lo incomprensible es incomprensible, y eso ya lo sabíamos. Pero los asuntos a los que nos enfrentamos cada día son otra cosa muy distinta.

A esto replicó uno: ¿Por qué os resistís? Si hiciera caso a los símiles, os convertirías en símiles vosotros también, y con ello os libraríais de las fatigas cotidianas.

Otro dijo: Apuesto a que eso también es un símil.

Dijo el primero: Has ganado.

Dijo el segundo: Pero por desgracia solo en el símil.

Dijo el primero: No, en la realidad; en el símil has perdido."


[Kafka, Fragmentos póstumos. (1922)]


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jueves, 31 de diciembre de 2009

El asunto

«A decir verdad, el asunto no me interesa particularmente. Tumbado en un rincón, observo lo poco que puede verse desde ese puesto y escucho, siempre y cuando entienda lo que me dice; por lo demás, llevo meses en un estado de sopor, esperando la noche. Todo lo contrario que mi compañero de celda, un hombre implacable, un antiguo capitán.
[...]
no le cabe la menor duda de que será salvado con independencia de su voluntad, será salvado por el mero peso triunfal de su personalidad, pero ¿debe desearlo? Su deseo o su no-deseo no alterará nada, se salvará, pero queda la pregunta de si, además, debe desearlo. Permanece ocupado en esta cuestión tan remota en apariencia, la estudia punto por punto, me la expone, la discutimos. De la salvación en sí no hablamos. Para la salvación le basta, por lo visto, con el maratillito que consiguió quién sabe cómo, un martillito utilizado para clavar chinchetas en un tablero de dibujo, que no sirve para más, si bien él tampoco le pide nada, sólo su posesión le fascina.
[...]
Es consciente de que no arrancará ningún trocito de pared con este martillo, ni lo desea, de hecho, sino que se limita a rozar de vez en cuando, ligeramente, los muros con la herramienta, como si esta le sirviera para marcar el compás que ponga en movimiento la gran maquinaria de la salvación que se encuentra a la espera. No será exactamente así, la salvación se iniciará en su momento al margen del martillo, pero de todos modos es algo: algo palpable, una garantía, algo que puede besarse, como nunca se podrá besar la salvación en sí.

Podemos afirmar, desde luego, que el capitán enloqueció debido al cautiverio. Su órbita mental ha quedado tan limitada que ya apenas tiene cabida para un pensamento.»

[Kafka, 'A decir verdad, el asunto... (1920)',
en El silencio de las sirenas. Escritos y fragmentos póstumos]

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Posición de realidad



"...incluso una sola partícula tiene una onda asociada como flujo que define el espacio coexistente de sus presencias. Toda catexis es colectiva, todo fantasma es de grupo y, en este sentido, posición de realidad. Pero los dos tipos de catexis se distinguen radicalmente, según que una se realice sobre las estructuras molares que subordinan a las moléculas y la otra, al contrario, sobre las multiplicadades moleculares que subordinan a los fenómenos estructurados de masa."
[Deleuze y Guattari, El Anti Edipo. Capitalismo y Esquizofrenia.(Cap.4 Parág.2)]



[Escher]


Es gente extraña y así y todo son los míos. Liberados, hablan un tanto ebrios, con la inconsciencia del recién liberado, en ningún momento tienen tiempo para reconocerme. Hablan unos con otros como un señor con otro señor, cada cual da por sentada la libertad del otro y su derecho a disponer de sí mismo. En el fondo, empero, no han cambiado, las opiniones se mantienen invariables, al igual que los movimientos, la mirada. No obstante, algo es distinto, pero no acabo de captar la diferencia, decir que están liberados solo supone un intento forzado de explicarlo. ¿Por qué habrían de sentirse liberados? Todos los círculos y jerarquías se han conservado, la tensión entre todos y cada uno de ellos sigue intacta, cada cual se halla en su sitio, tan dispuesto para la lucha que le ha sido encomendada que incluso no habla de otra cosa, sin importarle lo que se le pregunte. ¿En qué reside, pues, la diferencia? Los husmeo como un perro y no logro encontrarla.
[Kafka. Fragmentos póstumos (1920)]

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